Un silencio casi total se apoderó del mundo empresarial este lunes, tras el inesperado resultado de las elecciones legislativas bonaerenses. Inesperado por lo abultado. No hay registro desde el regreso de la democracia en 1983 de un triunfo tan abrumador del peronismo en una legislativa bonaerense. Un antecedente parecido ocurrió en 2005, cuando el Frente para la Victoria le sacó poco más de 12 puntos al segundo, el Frente Bonaerense Autonomista Auténtico. Pero en esta oportunidad fueron más de 13 puntos los que mediaron entre Fuerza Patria y La Libertad Avanza.

Dudas sobre la continuidad del programa económico
Por el lado del gremialismo empresarial la sorpresa se transformó en preocupación y escepticismo. A primera hora del día, no fueron pocos los empresarios que acudieron a comprar dólares temiendo lo peor. “Compré a $ 1.420”, contó a Mundo Gremial un dirigente gremial empresario del sector farmacéutico que manifestó su clara preocupación por cuál será el movimiento que hará el Gobierno en materia económica. “No se anunció una sola medida, evidentemente no estaban preparados para esto”.
El dólar oficial llegó a tocar los $ 1.460 pero después se replegó hasta $ 1.425. Otro tanto pasó con los bonos soberanos de la deuda pública, que llegaron a perder 10% de su valor, pero luego recortaron pérdidas hasta 6%. Por su lado, el riesgo país saltó de menos de 900 a más de 1.100 puntos básicos. En este marco, un dirigente empresario del sector financiero remarcó que tanto el presidente Javier Milei como su ministro de Economía, Luis Caputo, aseguraron que “nada cambiará. Esto significa que las tasas altas y las intervenciones cambiarias continuarán, lo cual que es una señal negativa”. Además se refirió al discurso del domingo a la noche, y subrayó que “Milei admitió errores políticos, pero no de política económica”.
En la misma línea, otro representante de empresarios, en este caso del sector industrial bonaerense, advirtió que “el gobierno nacional enfrenta ahora el desafío de sostener un programa económico que, a la luz de los resultados que se dieron, está en duda en cuanto a su sostenibilidad”.

Un freno a las políticas de destrucción
“Lo que sucedió el domingo en la provincia de Buenos Aires le pone un freno a las políticas que quiere aplicar el gobierno nacional. El 60% del padrón está concentrado en esta provincia, que es el motor productivo de la Argentina”. Así lo sostuvo a Mundo Gremial, Mauro González, presidente de la Confederación Federal Pyme Argentina. Fue uno de los pocos dirigentes del mundo empresarial que rompió el silencio.
Consideró que la victoria del peronismo “tiene un significado muy pero muy importante. No es solo avalar la gestión del gobernador, sino también ponerle un freno a Milei. Lo que logró hasta el momento es un fracaso”.
Remarcó que en lo que va de su mandato hubo “más de 17.000 cierres de pymes y más de 150.000 trabajadores cesanteados. Con una política que no deja de drenar permanentemente el esfuerzo productivo de todos los argentinos. El empresario argentino, el pyme en particular, hoy se encuentra esperanzado ante la posibilidad de que esto se revierta. Pero si no se cambia el rumbo económico pocas son las probabilidades de que esto suceda”.
González evaluó que “el plan económico que aplica el Gobierno, totalmente especulativo, es una timba financiera que destruye la producción y el trabajo. Es una receta vieja de los ’70 y los ’90 que fracasó y hoy se vuelve a intentar implementar”. Y abogó por que “en octubre se profundice este rechazo. Y que las políticas destructivas de la industria nacional, el mercado interno y el desarrollo de las economías regionales se terminen”.

Competitividad insostenible
En medio del silencio en el mundo empresarial, sin embargo, otro dirigente se animó a comentar las dificultades que vienen padeciendo en los últimos tiempos. Tasas altas, inflación en dólares y presión impositiva. Entre la necesidad de anticipar decisiones financieras y la caída de márgenes, sostener la competitividad se vuelve un desafío constante.
«Las tasas de interés son una mayor preocupación que el esquema de flotación”. Así lo aseguró José Luis Ammaturo, secretario general de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica (Camima). Además expresó su preocupación sobre las medidas del Gobierno para contener el dólar dentro de una banda. Como indicó, el sector industrial está mucho más afectado por el aumento de las tasas de interés que por el esquema de flotación de la moneda.
“Lo que más nos preocupa es el impacto de las tasas de interés, que se incrementaron para mantener el dólar dentro de la banda. A pesar de que el dólar se maneja teóricamente por el mercado, la intervención del Gobierno comprando dólares y subiendo tasas genera más incertidumbre, especialmente en un contexto electoral”.
En cuanto a la dinámica de la divisa extranjera, Ammaturo destacó que la industria confía en un tipo de cambio libre. Y argumentó que los precios de los productos industriales siguieron una tendencia a la baja, a pesar de los aumentos en el dólar y la inflación. «Lo demostramos con el índice de precios mayoristas, que refleja una desconexión entre el dólar y nuestros precios. Aun cuando los costos de materias primas y componentes están directamente relacionados con el tipo de cambio».
Fuente: mundogremial.com
